Nota publicada en agosto de 2014 en la Revista On Line de la Editorial San Pablo.
Continuamos con el análisis del fenómeno
comunicacional de las autofotos o selfies
(en inglés). En esta segunda parte describiremos el enunciatario, el
destinatario, el medio, el mensaje, y el código.
¿Quiénes se toman selfies? Convengamos que la autofoto dista de ser una obra
artística como el autorretrato que podría hacer un artista (fotógrafo,
escritor, pintor o escultor), las diferencias son muchas, básicamente, tiene
que ver con la instantaneidad de la práctica y no con la disciplina de un arte.
Además, también con el acceso, la exposición y la circulación de la autofoto.
Pero bien vale la pena entender de qué se
trata este fenómeno del autorretrato.
En principio, implica que cualquier persona
puede realizarlo. Es una práctica de famosos y de desconocidos. Nadie está a
salvo de esta moda, desde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hasta
el Papa Francisco con un grupo de jóvenes, todos se suman a esta tendencia para
divertirse o registrar un momento importante.
Esto demuestra el poder de las redes
sociales a la hora de comunicarnos con nuestros amigos y conocidos, con la
familia –los destinatarios de la autofoto-, y con el mundo, ya que si está en
Internet es probable que llegue a más personas de lo que podemos controlar.
Asimismo, se puede relacionar a la selfie como producto de un narcisismo –en algunos casos,
patológico, el término proviene del mito griego sobre Narciso, un joven de
bello aspecto, enamorado de su imagen que veía reflejada en el agua- en la que
el sujeto tiene una necesidad de admiración y afirmación de su persona.
Por otra parte, muchos sostienen que la vanidad
o presunción basada en la imagen propia está directamente ligada a una baja
autoestima.
Además, implica espontaneidad, se puede
tomar y compartir online en cualquier
momento y en cualquier lugar, es muy común que las autofotos sean publicadas en
redes sociales como Instagram, Facebook o Flickr.
¿Qué mostramos en las autofotos? No sólo
consisten en retratos de personas, sino de objetos y lugares, “cosas que nos
definen”, que nos exhiben al mundo de una determinada manera, y en este
sentido, nos convertimos en sujeto-objeto.
Por ejemplo, esta foto con el hashtag #Mioficinahoy está diciendo a mis contactos que
“soy importante”, que quiero diferenciarme de los demás que están trabajando en
una oscura y gris oficina.
Por último, con respecto al código de la
autofoto, comporta ciertas reglas y muchas provienen de la fotografía. Algunos
consideran las siguientes pautas para obtener una buena selfie:
- Tomar la foto con suficiente luz, en lo posible, luz natural.
- Buscar el ángulo que más favorezca a la persona que se toma la foto. Por ejemplo, que la cámara se ubique en un ángulo pero no de frente a la cara, y a la altura de los ojos.
- Usar un espejo o trípode en vez de utilizar el brazo extendido.

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